VERANO… PISCINAS… ¡¡DIGESTIÓN!!

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Como todos los años llega el veranito y con ello el temor de que nuestros niños se metan a la piscina después de comer.
¡Don´t panic! Te explicamos de qué se trata el proceso para que lo entiendas y no nos dé sustos incensarios.
Desde siempre hemos escuchado a nuestros padres advirtiéndonos que ni se nos ocurriera meternos en la piscina después de comer, porque teníamos que guardar dos horas de digestión.

¿A qué se debe esto?

Es simple, es el cambio de temperatura de nuestro cuerpo con el agua fría.

Cuando nuestra temperatura corporal es elevada y nos metemos de golpe al agua fría puede producir una parada cardio-respiratoria.

Eso significa que, sí que podemos mojar a nuestros pequeños, pero con agua templada, con la que el contraste de temperatura no sea tan alto. Pero cuidado con un niño que aunque no haya comido se tira de golpe al agua fría después de haber jugado o haber estado expuesto al calor de las horas centrales del día.

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¿La comida aumenta del riesgo?

Si. Esto es debido a que, cuando comemos la mayoría de la sangre de nuestro cuerpo se concentra en el aparato digestivo, eso quiere decir que a nuestro cerebro le llega mucha menos sangre de la habitual, si además lo combinamos al esfuerzo que supone meternos en la piscina y tocar el agua fría, nuestro cuerpo expulsará más sangre al resto de nuestro cuerpo para controlar el cambio de temperatura, por lo que nuestro cerebro se queda sin menos cantidad de sangre y podemos perder la consciencia.

Si unimos esto a que estamos dentro del agua, es decir que perdemos el conocimiento dentro del agua, es cuando la situación se convierte en peligrosa.

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Consejos para evitarlo:

Independientemente del momento del día que nos metamos a la piscina, lo debemos hacer paulatinamente, poco a poco o mojándonos previamente en la ducha. De este modo bajaremos nuestra temperatura corporal despacito, consiguiendo menos diferencia de temperatura entre la piscina y nosotros.

Una vez que el cuerpo se haya acostumbrado a la temperatura del agua podremos permitir que nuestros chiquitines se bañen todo lo que quieran.

 

Recomendación:

Ante cualquier señal de mareo o mal cuerpo, sacaremos al niño de la piscina y lo tumbaremos con los pies en alto.

 

¡Ya podemos disfrutar de la piscina este verano!

 

 

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